Miguel Gutiérrez: Tenemos que animarnos a soñar con las oportunidades de un país gasífero

El presidente de YPF, líder deLtask-force de Energía  del B20, analiza a fondo la agenda de la transición energética que se viene en la Argentina con foco en Vaca Muerta.

Gutiérrez, un self-made businessman formado en el sector financiero, se introduce de lleno en la necesidad de poner foco en el mediano y largo plazo de la energía. Durante toda la entrevista pivotea sobre Vaca Muerta. No sólo con un enfoque energético vinculado a reducir y elminar importaciones de gas y combustibles. Su mirada trasciende lo energético para poner en valor el componente industrial. «Lo que todavía no entendemos (como sociedad) son las posibilidades que nos ofrece ser un país gasífero. Aún no estamos soñando como debíeramos con tener una matriz de generación de energía muy barata que abriría múltiples caminos industriales que otros países no tienen», enfatiza.

En las discusiones del B20 se instaló la idea de que en la Argentina hay distintas transiciones energéticas hacia un mundo de energías limpias. ¿Qué visión cree que debería tener el país frente a esta transición y cómo debería encararse?

Como punto de partida, cada gobierno nacional define su posicionamiento en el G20 de cara a la transición hacia las energías limpias. Estamos todos de acuerdo en que debemos ir a un mundo con emisión cero de gases contaminantes. El punto es cómo llegamos ahí, porque las matrices energéticas de los países son distintas. Lo que se propone, entonces, es tomar lo mejor que tiene cada una de esas regiones y transicionar hacia ese nuevo mundo descarbonizado. Desde el pequeño mundo que es nuestra región, tenemos claramente la posibilidad de transicionar con el gas natural. Esa ventaja representa un punto desde donde nos paramos firmemente. La Argentina tiene una matriz de las más limpias del mundo, tanto en hidrocarburos como renovables y la matriz gasífera, para la generación de energía eléctrica. El porcentaje del carbón en nuestra matriz es mínimo, el 1%. Esa situación no es la misma con relación a China, India y, aunque bajó mucho, Estados Unidos, que tienen una coyuntura que aún deben que transicionar. Los primeros combustibles que deberían ser eliminados son el carbón, claramente, por el impacto climático y por cómo afecta a la sustentabilidad del planeta. En segundo lugar, mucha gente hoy sigue cocinando o genera calor con biomasa. El gas también podría desplazar ese consumo del sistema.

Por eso digo que hay muchos pequeños pasos que podemos dar mientras el sector de renovables, de energías limpias, sigue creciendo, y ojalá esas curvas se crucen en el menor tiempo posible. Lo que no podemos hacer es no utilizar los mejores recursos que tiene cada país. Ésa fue la posición que transmitimos como región y desde la Argentina.

¿Cree que ya existe un consenso amplio en la Argentina, es decir, el Estado, las provincias y el sector privado en torno a lo que significa el gas como combustible de transición o todavía hay que trabajar en esto?

Está claro que el gas es ese combustible. Pero todavía no entendemos las posibilidades que nos ofrece ser un país gasífero. Todavía no estamos soñando como deberíamos en contar en el largo plazo con una matriz energética de generación muy barata, que abriría múltiples caminos industriales que otros países no tienen. Fijate, sólo cruzando la Cordillera, lo que paga Chile por el gas que importa. En Brasil, el industrial de San Pablo paga u$s 12 (por millón de BTU). Todavía no nos damos cuenta. Si nuestro mercado de equilibrio de gas a futuro, cuando realmente estemos en producción plena de Vaca Muerta, se estabiliza con precios de u$s 4,50 o 5, sería una ventaja muy importante. Súper importante, diría. Entonces, hay que atreverse a soñar en modelos industriales que aprovechen e industrialicen ese gas. Creo que esa oportunidad no está entendida en su real magnitud en nuestra sociedad. Ni la sociedad civil ni la empresaria terminan de ver la gran posibilidad que eso significa. Creo que nosotros como empresas tenemos que hacer más para en explicarlo mejor.

Recién destacaba la oportunidad que representa la industrialización del gas. Pienso, por ejemplo, en la petroquímica como agregador de valor. También en la generación termoeléctrica. ¿Cómo habría que difundir esa potencialidad que tiene aguas abajo el gas?

Creo que estas oportunidades se empezarán a ver de forma más nítida cuando podamos contratar a largo plazo. Cuando podamos mostrarles a los inversores que contratatamos en la Argentina a 10 ó 15 años la provisión de gas o de energía eléctrica a precios competitivos, automáticamente eso permitirá pensar en un business plan a largo plazo, en el desarrollo del negocio. Si lográramos eso, responderíamos dos preguntas claves: ¿vamos a tener energía? ¿Y a qué precio?

Claro, avanzar con la recontractualización entre productores de gas con distribuidoras e industrias…

Vamos a ir rápidamente a eso. No creo que estemos tan lejos de que ocurra. Siempre demanda tiempo recontractualizar un mercado, pero hemos avanzado mucho y estamos en firme camino para que eso suceda. Lo que uno ve es que falta oferta de gas en invierno. Pero hay temas de demanda, no sólo de infraestructura, que tenemos que resolver.

¿Dónde se colocará el gas incremental que se produzca localmente?

Dejá que el mercado lo resuelva.

¿Alcanza sólo con el sector privado?

No, pero puede haber una forma inteligente de gestionar el tema con el Estado. Podríamos pensar que de los picos se hace cargo el Estado y las empresas nos hacemos cargo del lineal de provisión anual. O dejá que los privados vayan al mercado, el Estado abriría la exportación y las empresas nos ocuparíamos de exportar, importar y cubrir el pico. De ese mix decantaría el precio que corresponda. Si exportamos en verano e importamos en invierno, surgiría un nuevo precio de equilibrio. Creo que el mercado puede resolver esos problemas. Hay múltiples formas de hacerlo, pero se debe dejar que el mercado lo haga. También el Estado puede resolver una parte del asunto. No hay una sola forma de resolución.

¿Se puede especificar en el tiempo cuánto durará la oportunidad del gas como combustible de la transición? 

No sé si van a aparecer nuevas tecnologías, pero podemos pensar que es una oportunidad para los próximos 20, 30 ó 40 años.

¿Y cuándo el desarrollo del gas de Vaca Muerta estará respaldado por una masa crítica importante de proyectos?

Ya está creciendo fuerte. Conceptualmente uno podría pensar que en 5 ó 7 años deberíamos estar en una situación muy saludable. Ente los petroleros es muy poco tiempo. Hay gente que habla de 10 años, pero creo que vamos a ir más rápido de lo que pensamos.

 

Entrevista completa: https://econojournal.com.ar/2018/07/tenemos-que-animarnos-a-sonar-con-las-oportunidades-de-un-pais-gasifero/

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